Aún guardo ropa de mi madre, casi sin estrenar. Ayer, cogí uno de sus jerseys y lo abracé contra mi pecho. Fue el puente que me unió, en esos momentos, a ella; a esos recuerdos de cuando lo llevaba puesto. Una sucesión de imágenes inolvidables, tiernas, agradables, satisfactorias para mí, al volver a recordarla, arreglada, en la calle, en el médico, cuando íbamos a comer fuera...
Era el eje de mi vida. Creía que me restaba libertad y, ahora sé, que la libertad fantaseada, no era real. En cambio, mi razón principal para vivir sí; y ésta, era ella.
miércoles, 17 de febrero de 2016
lunes, 19 de octubre de 2015
Hoy, decido...
Hoy decido... volver a vivir;
incorporarme a la corriente de la vida, a mi manera.
Enfrentar el miedo a la soledad. Quererme, cuidarme y disfrutar.
Hoy, quiero volver a ser yo.
Me tengo a mi misma: mi mente, mi cuerpo, mis arrestos para enfrentar el futuro, y mi voluntad.
Hoy, no voy a mendigar amor, ni comprensión, ni entendimiento, ni empatía; porque todo esto, ya lo tengo y está en mi interior.
Hoy, vivo y dejo vivir; porque hice lo correcto, lo imposible, lo increíble. Porque me di entera, cuando me necesitaron y porque puedo descansar en paz, por ello.
Hoy, no reniego del dolor, como parte de la vida, pero no lo grabaré a fuego, en mi corazón.
Hoy, asumo mi propia vida: mi libertad, mis deseos, mi libre albedrío para elegir lo que quiero y necesito.
A la vez, desvinculo mi propio bienestar del ajeno.
Porque todos pueden elegir sus propias vidas, como yo elijo la mía.
Hoy, por fin, me siento fuerte para decidir.
Hoy, puedo decir todo esto, nacido de mi propio ser, porque Alguien me ha ayudado a ver.
Hoy, llegó por fin, el alivio a mi dolor, que tantas veces pedí.
Hoy, puedo afirmar con seguridad, que la luz para hacer esta declaración de intenciones, procede del mismo lugar: DIOS.
Isabel*

Enfrentar el miedo a la soledad. Quererme, cuidarme y disfrutar.
Hoy, quiero volver a ser yo.
Me tengo a mi misma: mi mente, mi cuerpo, mis arrestos para enfrentar el futuro, y mi voluntad.
Hoy, no voy a mendigar amor, ni comprensión, ni entendimiento, ni empatía; porque todo esto, ya lo tengo y está en mi interior.
Hoy, vivo y dejo vivir; porque hice lo correcto, lo imposible, lo increíble. Porque me di entera, cuando me necesitaron y porque puedo descansar en paz, por ello.
Hoy, no reniego del dolor, como parte de la vida, pero no lo grabaré a fuego, en mi corazón.
Hoy, asumo mi propia vida: mi libertad, mis deseos, mi libre albedrío para elegir lo que quiero y necesito.
A la vez, desvinculo mi propio bienestar del ajeno.
Porque todos pueden elegir sus propias vidas, como yo elijo la mía.
Hoy, por fin, me siento fuerte para decidir.
Hoy, puedo decir todo esto, nacido de mi propio ser, porque Alguien me ha ayudado a ver.
Hoy, llegó por fin, el alivio a mi dolor, que tantas veces pedí.
Hoy, puedo afirmar con seguridad, que la luz para hacer esta declaración de intenciones, procede del mismo lugar: DIOS.
Isabel*

jueves, 20 de agosto de 2015
En tus manos
Ahora, más que nunca, he puesto mi vida en manos del Padre. Esto es lo mejor que ha podido pasarme, lo mejor. Nadie como un padre, para amarte y querer lo mejor para ti. Y, si ese padre, es el Padre de mi "Jefe", más aún, porque lo puede todo y de El, todo depende.
Puede, a la vez que me ama, administrar mi vida, hacer planes para mí y, en definitiva, darme todo lo que necesito para vivir. He sentido, en los momentos más amargos, la necesidad de "consagrar" mi vida a El, sentarme en sus rodillas y, milagrosamente, esos momentos de lágrimas y desconsuelo, se han transmutado en sentimientos de bienestar, ligereza, armonía y amor, más grandes, si cabe, que cualquier otro sentimiento. El está en mi, porque yo sigo confíando en El y Su paz es mi paz.
Alguien podría decir, al leer esto, que todo se debe a la necesidad de agarrarnos a algo, cuando las cosas van mal, pero puedo asegurar, que esto no es del todo cierto. Sí, somos humanos y nos sentimos solos ante las adversidades de la vida, pero quien mira hacia arriba y confía, el miedo le desaparece.
Hubo alguien, querido y admirado por mí, que un día, en plena Naturaleza y cerca de unas cataratas que le salpicaban su ropa, miró también hacia arriba y en unos momentos inefables para él, puso su vida y sus asuntos en manos de Dios, del "Barbas" como él le llama cariñosamente. Ahora camina en paz y se siente contínuamente acompañado.
Puede, a la vez que me ama, administrar mi vida, hacer planes para mí y, en definitiva, darme todo lo que necesito para vivir. He sentido, en los momentos más amargos, la necesidad de "consagrar" mi vida a El, sentarme en sus rodillas y, milagrosamente, esos momentos de lágrimas y desconsuelo, se han transmutado en sentimientos de bienestar, ligereza, armonía y amor, más grandes, si cabe, que cualquier otro sentimiento. El está en mi, porque yo sigo confíando en El y Su paz es mi paz.
Alguien podría decir, al leer esto, que todo se debe a la necesidad de agarrarnos a algo, cuando las cosas van mal, pero puedo asegurar, que esto no es del todo cierto. Sí, somos humanos y nos sentimos solos ante las adversidades de la vida, pero quien mira hacia arriba y confía, el miedo le desaparece.
Hubo alguien, querido y admirado por mí, que un día, en plena Naturaleza y cerca de unas cataratas que le salpicaban su ropa, miró también hacia arriba y en unos momentos inefables para él, puso su vida y sus asuntos en manos de Dios, del "Barbas" como él le llama cariñosamente. Ahora camina en paz y se siente contínuamente acompañado.
El me dio la idea, cuando leí esta experiencia personal, en uno de sus libros. Entonces me pregunté: ¿y por qué no? La idea, cada vez cobraba más fuerza en mí y, al principio, de forma tímida y luego, cada vez más segura, me he ido poniendo en sus manos.
En estos momentos, ya es definitivo. En sus manos estoy. Me siento liberada de cargas, dolor, sufrimiento, ira, miedo... y siento una gran paz y alegría; mi corazón vuelve a estar lleno. El vacío que mi madre dejó en mi vida, que no en mi alma, se está llenando de otras cosas, de otras misiones y motivos para seguir en la brecha. Todo ha sido debidamente planificado y estudiado por El. Lo tengo claro. La imagen que me acompaña es... ¡mágica!, sí, como lo digo: mágica. No lo sabía. Me lo dijo un mensajero y él mismo, ha sido bendecido y tocado por Su mano, para difundir este maravilloso mensaje de amor, seguridad, confíanza y paz, que El ha querido transmitirnos a través de alguien de nuestro tiempo.
Gracias Juanjo, porque gracias a tí, mi fé y mi confíanza, que eran un poquito precarias, han crecido con la fuerza del amor y de tu inestimable testimonio.
Isabel*
En estos momentos, ya es definitivo. En sus manos estoy. Me siento liberada de cargas, dolor, sufrimiento, ira, miedo... y siento una gran paz y alegría; mi corazón vuelve a estar lleno. El vacío que mi madre dejó en mi vida, que no en mi alma, se está llenando de otras cosas, de otras misiones y motivos para seguir en la brecha. Todo ha sido debidamente planificado y estudiado por El. Lo tengo claro. La imagen que me acompaña es... ¡mágica!, sí, como lo digo: mágica. No lo sabía. Me lo dijo un mensajero y él mismo, ha sido bendecido y tocado por Su mano, para difundir este maravilloso mensaje de amor, seguridad, confíanza y paz, que El ha querido transmitirnos a través de alguien de nuestro tiempo.
Gracias Juanjo, porque gracias a tí, mi fé y mi confíanza, que eran un poquito precarias, han crecido con la fuerza del amor y de tu inestimable testimonio.
Isabel*
martes, 21 de julio de 2015
Vivencias inolvidables
Puede que un día, escriba nuestra historia. Una historia como todas pero, a la vez, diferente. Será como una catarsis para, quizás, nacer a una nueva vida. En mi vida de ahora, sigues estando tú y creo que lo estarás siempre.
Dicen que debo dejarte ir, que asciendas sin cortapisas ni afectos que te retengan a mi lado, pero estás en mi, cada día, cada hora, en mi mente y en mi corazón. Estás con una fuerza inusitada, amorosa
y nostálgica a la vez.
No sé si algún día tu presencia en mi, se irá difuminando hasta hacerse casi imperceptible, pero ahora sigues aquí, conmigo, y sólo deseo que me abraces y poderte abrazar así, sintiendo ese inmenso amor que siempre hemos sentido la una por la otra y que, nos hacía ser inseparables.
El destino nos jugó una mala pasada y, a la vez, nos ofreció una oportunidad inigualable para estar juntas, hablar, sacar a la luz nuestro cariño, nuestros agravios, nuestras vivencias, tal como cada una las vivió. Fue una etapa dura y tierna a la vez y las imágenes siguen impresas en mí, como si estuvieran ocurriendo en este momento.
Recuerdo un día, en el cual, me quedé dormida, cerca de tu sillón. Sentí como me tapaban con la pequeña manta que aquí tenemos. Abrí los ojos y te vi. Te habías levantado y, con trabajo, la habías cogido con tu única mano útil y me la habías echado encima. Fue un amoroso detalle que, en su momento, no le di el valor que, retrospectivamente, le doy ahora que ya no estás. El valor que sólo se le puede dar a una madre.
Gracias, mamá, por ser como eres. ¡Deseo tanto verte y abrazarte!... No hemos podido despedirnos, como me hubiera gustado, aunque sé que ambas sabíamos que, más pronto que tarde, esto llegaría;
estábamos preparadas para ello, pero aún quedaba pendiente ese último abrazo, esos últimos besos y ese desearte un buen viaje, hacia el lugar donde no existe el tiempo, sólo la presencia del Padre y de los seres queridos que te precedieron.
Te quiero.
Tu hija.
Dicen que debo dejarte ir, que asciendas sin cortapisas ni afectos que te retengan a mi lado, pero estás en mi, cada día, cada hora, en mi mente y en mi corazón. Estás con una fuerza inusitada, amorosa
y nostálgica a la vez.
No sé si algún día tu presencia en mi, se irá difuminando hasta hacerse casi imperceptible, pero ahora sigues aquí, conmigo, y sólo deseo que me abraces y poderte abrazar así, sintiendo ese inmenso amor que siempre hemos sentido la una por la otra y que, nos hacía ser inseparables.
El destino nos jugó una mala pasada y, a la vez, nos ofreció una oportunidad inigualable para estar juntas, hablar, sacar a la luz nuestro cariño, nuestros agravios, nuestras vivencias, tal como cada una las vivió. Fue una etapa dura y tierna a la vez y las imágenes siguen impresas en mí, como si estuvieran ocurriendo en este momento.
Recuerdo un día, en el cual, me quedé dormida, cerca de tu sillón. Sentí como me tapaban con la pequeña manta que aquí tenemos. Abrí los ojos y te vi. Te habías levantado y, con trabajo, la habías cogido con tu única mano útil y me la habías echado encima. Fue un amoroso detalle que, en su momento, no le di el valor que, retrospectivamente, le doy ahora que ya no estás. El valor que sólo se le puede dar a una madre.
Gracias, mamá, por ser como eres. ¡Deseo tanto verte y abrazarte!... No hemos podido despedirnos, como me hubiera gustado, aunque sé que ambas sabíamos que, más pronto que tarde, esto llegaría;
estábamos preparadas para ello, pero aún quedaba pendiente ese último abrazo, esos últimos besos y ese desearte un buen viaje, hacia el lugar donde no existe el tiempo, sólo la presencia del Padre y de los seres queridos que te precedieron.
Te quiero.
Tu hija.
domingo, 21 de junio de 2015
EL LEGADO
No sé cómo empezar esta carta póstuma, para decirte todo lo que se me quedó atrapado en el último momento. Te fuiste sin despedirte, no sé cúando ni en qué momento. Sólo sé que ya no estabas y que tú mano, yacía inerte entre las mías. .Nada me lo avisó, porque te fuiste en silencio, poco a poco, alejándote despacio para no hacer ruido ...
Me has dejado un legado: la consciencia del Amor, la sabiduría de que sólo el Amor vale la pena y todo lo demás no es patrimonio del ser humano, porque está vacío, sin Alma, y nos hace estar ciegos.
Hace mucho que no eras tú, que ya no me entendías, porque quizá, la banalidad de mis palabras no eran importantes para tí.
Me has dejado un legado: la consciencia del Amor, la sabiduría de que sólo el Amor vale la pena y todo lo demás no es patrimonio del ser humano, porque está vacío, sin Alma, y nos hace estar ciegos.
Hace mucho que no eras tú, que ya no me entendías, porque quizá, la banalidad de mis palabras no eran importantes para tí.
Nunca has sido mente, sino corazón, vitalidad, fuerza e impulso. Fuiste una gran mujer, una gran persona, con una misión difícil en esta vida. Toda una heroína, que ahora vuela para correr a los brazos de Dios, el Padre que más te ha amado siempre y te aliviará ahora de tanto sufrimiento.
Perdóname, mamá, por no haber estado a tu altura. Por ser débil en innumerables ocasiones, (bien lo sabías tú, que decías que nada me resbalaba y hasta que no servía para la vida, porque ésta era muy dura). Perdóname, MAMÁ. Que palabra tan grande y tan hermosa, la cual ya no podré pronunciar ante tí, nunca más en esta vida.
No intento retenerte, porque sé que tu felicidad ahora, está con El, al que tanto amo y al que siempre te dije que regresarías para poder amar y ser amada, como tú mereces, volar libre como tú querías, y estar junto a los seres queridos que te precedieron en este víaje.
Sólo quiero que, desde donde estés, sepas cuanto te he querido toda mi vida, cuanto te he necesitado y te sigo necesitando. Por siempre, hasta que nos volvamos a ver.
Tú fuiste el pilar más fuerte e importante de mi vida, siempre firme, al que me agarraba en medio de cada tempestad. Luego, el pilar para ti, pasé a ser yo. No fue fácil, sino duro y difícil. Un pilar, al fin y al cabo, hecho de barro que en cualquier momento, podía deshacerse bajo la tormenta. Pero....no ha sido así. He estado contigo, en lo bueno y en lo malo, no con la fuerza con que tú lo estuvistes conmigo, pues tu corazón era tan inmenso, que la razón no tenía cabida en él. Desafiaba cualquier tipo de inconveniente, obstáculo o enfermedad, para siempre ganar la partida.
Siento no haber llegado a tu talla, como tú lo merecías. Sólo puedo decirte, con todo el dolor de mi corazón, que llegué hasta donde me permitieron mis propios límites; llegué, muchas veces, a sobrepasarlos. Muchísimas veces. Lo sabrás ahora, que eres todo luz y conocimiento. Aquí, nunca pudiste darte cuenta del todo, de mi amor, mi empatía, mi lucha y mi pena. Nunca, porque tampoco los límites que imponen los años, te lo permitieron.
Sólo me queda la esperanza y tambien la confíanza, de que ahora podrás saber, al fin, toda mi verdad. Toda. Cúanto te quise, cúanto te respeté, cúanto luché y las veces que casi enfermé de impotencia, ante tu enfermedad y mi desesperacion.
Ahora, te has ido. Creo que lo tenías ya pensado, asumido, planificado. Te has ido antes del verano, para que yo pueda descansar como tú querías, y porque tú, ya no querías nada más de esta tierra.
Sólo, como dice mi querido Juanjo, querías ser "Al fin libre".
Tu hija, Isabel
Perdóname, mamá, por no haber estado a tu altura. Por ser débil en innumerables ocasiones, (bien lo sabías tú, que decías que nada me resbalaba y hasta que no servía para la vida, porque ésta era muy dura). Perdóname, MAMÁ. Que palabra tan grande y tan hermosa, la cual ya no podré pronunciar ante tí, nunca más en esta vida.
No intento retenerte, porque sé que tu felicidad ahora, está con El, al que tanto amo y al que siempre te dije que regresarías para poder amar y ser amada, como tú mereces, volar libre como tú querías, y estar junto a los seres queridos que te precedieron en este víaje.
Sólo quiero que, desde donde estés, sepas cuanto te he querido toda mi vida, cuanto te he necesitado y te sigo necesitando. Por siempre, hasta que nos volvamos a ver.
Tú fuiste el pilar más fuerte e importante de mi vida, siempre firme, al que me agarraba en medio de cada tempestad. Luego, el pilar para ti, pasé a ser yo. No fue fácil, sino duro y difícil. Un pilar, al fin y al cabo, hecho de barro que en cualquier momento, podía deshacerse bajo la tormenta. Pero....no ha sido así. He estado contigo, en lo bueno y en lo malo, no con la fuerza con que tú lo estuvistes conmigo, pues tu corazón era tan inmenso, que la razón no tenía cabida en él. Desafiaba cualquier tipo de inconveniente, obstáculo o enfermedad, para siempre ganar la partida.
Siento no haber llegado a tu talla, como tú lo merecías. Sólo puedo decirte, con todo el dolor de mi corazón, que llegué hasta donde me permitieron mis propios límites; llegué, muchas veces, a sobrepasarlos. Muchísimas veces. Lo sabrás ahora, que eres todo luz y conocimiento. Aquí, nunca pudiste darte cuenta del todo, de mi amor, mi empatía, mi lucha y mi pena. Nunca, porque tampoco los límites que imponen los años, te lo permitieron.
Sólo me queda la esperanza y tambien la confíanza, de que ahora podrás saber, al fin, toda mi verdad. Toda. Cúanto te quise, cúanto te respeté, cúanto luché y las veces que casi enfermé de impotencia, ante tu enfermedad y mi desesperacion.
Ahora, te has ido. Creo que lo tenías ya pensado, asumido, planificado. Te has ido antes del verano, para que yo pueda descansar como tú querías, y porque tú, ya no querías nada más de esta tierra.
Sólo, como dice mi querido Juanjo, querías ser "Al fin libre".
Tu hija, Isabel
sábado, 30 de mayo de 2015
Una nueva experiencia
Poco a poco, van pasando los días y se va acercando el momento de la salida de mi madre de esta Residencia. La prueba, de momento, está siendo negativa, en cuanto a asistencia específica a dependientes. No puedo decir positiva, porque en la balanza, las pequeñas cosas que he encontrado no satisfactorias, tienen demasiado peso en su situación, como son la falta de responsabilidad en el tema de la oxigenoterapia y la no asistencia a la hora de las comidas para ayudarle, en lo que no puede llevarse a la boca, debido a la incapacidad de su mano derecha.
Lo bueno de todo esto, es que sólo ha sido una prueba para valorar qué es lo bueno y lo malo de esta institución. El próximo día 4, se cumplirán las dos semanas que habíamos pactado, las cuales se me están haciendo demasiado largas, en vista de las deficiencias observadas allí.
En fin, tomo nota de esto y seguimos adelante, ella y yo, en este camino. Sólo necesito fuerzas para seguir cuidándola sin flaquear, las cuales espero que Dios tenga a bien concederme.
Isa*
Lo bueno de todo esto, es que sólo ha sido una prueba para valorar qué es lo bueno y lo malo de esta institución. El próximo día 4, se cumplirán las dos semanas que habíamos pactado, las cuales se me están haciendo demasiado largas, en vista de las deficiencias observadas allí.
En fin, tomo nota de esto y seguimos adelante, ella y yo, en este camino. Sólo necesito fuerzas para seguir cuidándola sin flaquear, las cuales espero que Dios tenga a bien concederme.
Isa*
domingo, 17 de mayo de 2015
Entre dos aguas
Hoy, estoy entre dos aguas. Sólo conozco lo que es navegar en una de ellas. En la otra, no lo sé aún, pero he de probarlo. Va a ser un salto al vacío pero, al fin y al cabo, un salto en aprendizaje y experiencia.
No puedo permitirme dudar ni mirar hacia atrás. He aprendido, desde la última decisión fallida, que no es válido, ni bueno para nadie, permanecer estancada en las mismas circunstancias que, de pronto, me llevan a la desesperación, la impotencia, la ineficacia y el dolor. Ahora, es el momento de saber con certeza si, cambiando el esquema de mi vida, puedo ser más feliz, más eficiente conmigo misma y con los demás y, desde luego, más amorosa.
La calidad de vida de quienes me importan puede verse aumentada con esta decisión. También el fruto de la misma, puede no ser tan bueno para mí o para la persona subsidiaria de este acto.
En este caso, siempre habrá marcha atrás. Tiene arreglo, pero ahora, tras dudas y más dudas, tras contínuas traiciones a mí misma y a mi salud, obviándola por completo, he de mirar hacia adelante, con fe y confianza; sobre todo, confianza. De todo esto, ha de salir algo positivo sin duda: tanto si los resultados fueran favorables, como si no lo fueran.
Quien nada arriesga, nada gana y aunque mi espíritu esté en la cuerda floja y a ciegas, sobre el posible resultado, no puedo permanecer sentada a verlas venir, cuando lo que ha acontecido a lo largo de los últimos doce años, no ha sido nada productivo en cuanto a felicidad se refiere y, sobre todo, para la persona a la que he dedicado todas mis energías, mi cariño y mis desvelos. Es la verdad y, con esto, me basta.
Isa J.
No puedo permitirme dudar ni mirar hacia atrás. He aprendido, desde la última decisión fallida, que no es válido, ni bueno para nadie, permanecer estancada en las mismas circunstancias que, de pronto, me llevan a la desesperación, la impotencia, la ineficacia y el dolor. Ahora, es el momento de saber con certeza si, cambiando el esquema de mi vida, puedo ser más feliz, más eficiente conmigo misma y con los demás y, desde luego, más amorosa.
La calidad de vida de quienes me importan puede verse aumentada con esta decisión. También el fruto de la misma, puede no ser tan bueno para mí o para la persona subsidiaria de este acto.
En este caso, siempre habrá marcha atrás. Tiene arreglo, pero ahora, tras dudas y más dudas, tras contínuas traiciones a mí misma y a mi salud, obviándola por completo, he de mirar hacia adelante, con fe y confianza; sobre todo, confianza. De todo esto, ha de salir algo positivo sin duda: tanto si los resultados fueran favorables, como si no lo fueran.
Quien nada arriesga, nada gana y aunque mi espíritu esté en la cuerda floja y a ciegas, sobre el posible resultado, no puedo permanecer sentada a verlas venir, cuando lo que ha acontecido a lo largo de los últimos doce años, no ha sido nada productivo en cuanto a felicidad se refiere y, sobre todo, para la persona a la que he dedicado todas mis energías, mi cariño y mis desvelos. Es la verdad y, con esto, me basta.
Isa J.
domingo, 26 de abril de 2015
martes, 2 de diciembre de 2014
TISU
Tisu, era (es), un pequeño gatito, tierno, blanco y suave, que se diría todo de algodón.
Tisu, encontró su felicidad gatuna, al lado de una gran amiga, la cual le dio todo el amor que él necesitaba y el bienestar necesario en su día a día. Vino, como caído del cielo, tras la marcha de Pipo, hacia el llamado Puente del Arcoiris.
Tisu era feliz, tomando el Sol de invierno, en el hermoso jardín que su dueña posee. A la sombra de árboles y el con el olor de las flores, en el verano, viendo pasar pájaros, y algún insecto volador que llamaba su atención. Entre flores, sol y juegos, creció. Y hasta llegó a hacer amistad con otro gato de su barrio, hasta el punto de invitarlo a casa. Este amigo nuevo, fue bien acogido por la dueña de Tisu y ambos, disfrutaban de su mútua compañía.
Mi amiga, entiende perfectamente a los gatos: mejor que yo, que ya es decir, (sin falsa modestia), porque siempre he vivido con ellos. Los entiende mejor, porque nunca los poseyó ni los encerró en un piso o una casa, sino que, sin faltarles nada, les da la libertad necesaria, para que viviendo con personas, no sientan las carencias propias de lo que, a los animales, les corresponde por derecho propio: aire, sol, juegos al aire libre y libertad para hacer sus correrías y volver al hogar a su antojo.
Hoy, Tisu ha partido. Hoy, se ha ensombrecido el cielo de mi amiga y el mío propio. Hoy, ha cruzado también el Puente del Arcoiris, yendo al encuentro de Pipo, el hermoso gato que le precedió en ese confortable hogar y, en el fin siniestro que ella cree que ambos han tenido.
¿Cómo es posible que un ángel, envíado para hacernos la vida más agradable a los humanos, para darnos lecciones de amor incondicional, para acompañarnos en los días de nostalgia y soledad, haya sido víctima de una bestia inconsciente y sanguinaria? No tengo respuesta para esto y, lo que pienso, es aún más espeluznante: que haya seres en este mundo, que no sean humanos o, al menos, que no merezcan ese calificativo. Da miedo pensar de qué pasta están hechos algunos seres; qué tienen en su cabeza y, sobre todo, en su corazón.
No puedo describir con palabras lo que siento. Dicen que Dios todo lo perdona, pero también que es justo. El ser ¿humano? que ha llevado a cabo ese envenenamiento, tendrá que dar cuentas algún día, por haber asesinado a un ser indefenso que sólo estaba en este mundo para dar felicidad a los que compartían su vida con él. Pero sólo los cobardes, incapaces de enfrentarse a un igual, hacen estas cosas.
Estamos tristes, Lía. No es justo lo que ha pasado. Sólo nos queda el consuelo, sobre todo a tí que también tienes mi misma fe, que Tisu se encuentre ya junto a Pipo, en el cielo de los gatos, jugando ambos a cazar mariposas y dormir bajo los árboles del Paraíso. Algún día, todos nos volveremos a encontrar, porque la consciencia existe. No sólo en en Homo Sapiens, (el que menos sabe), sino también en nuestros pequeños hermanos.
Un abrazo. D.E.P. +
Isa
Tisu, encontró su felicidad gatuna, al lado de una gran amiga, la cual le dio todo el amor que él necesitaba y el bienestar necesario en su día a día. Vino, como caído del cielo, tras la marcha de Pipo, hacia el llamado Puente del Arcoiris.
Tisu era feliz, tomando el Sol de invierno, en el hermoso jardín que su dueña posee. A la sombra de árboles y el con el olor de las flores, en el verano, viendo pasar pájaros, y algún insecto volador que llamaba su atención. Entre flores, sol y juegos, creció. Y hasta llegó a hacer amistad con otro gato de su barrio, hasta el punto de invitarlo a casa. Este amigo nuevo, fue bien acogido por la dueña de Tisu y ambos, disfrutaban de su mútua compañía.
Mi amiga, entiende perfectamente a los gatos: mejor que yo, que ya es decir, (sin falsa modestia), porque siempre he vivido con ellos. Los entiende mejor, porque nunca los poseyó ni los encerró en un piso o una casa, sino que, sin faltarles nada, les da la libertad necesaria, para que viviendo con personas, no sientan las carencias propias de lo que, a los animales, les corresponde por derecho propio: aire, sol, juegos al aire libre y libertad para hacer sus correrías y volver al hogar a su antojo.
Hoy, Tisu ha partido. Hoy, se ha ensombrecido el cielo de mi amiga y el mío propio. Hoy, ha cruzado también el Puente del Arcoiris, yendo al encuentro de Pipo, el hermoso gato que le precedió en ese confortable hogar y, en el fin siniestro que ella cree que ambos han tenido.
¿Cómo es posible que un ángel, envíado para hacernos la vida más agradable a los humanos, para darnos lecciones de amor incondicional, para acompañarnos en los días de nostalgia y soledad, haya sido víctima de una bestia inconsciente y sanguinaria? No tengo respuesta para esto y, lo que pienso, es aún más espeluznante: que haya seres en este mundo, que no sean humanos o, al menos, que no merezcan ese calificativo. Da miedo pensar de qué pasta están hechos algunos seres; qué tienen en su cabeza y, sobre todo, en su corazón.
No puedo describir con palabras lo que siento. Dicen que Dios todo lo perdona, pero también que es justo. El ser ¿humano? que ha llevado a cabo ese envenenamiento, tendrá que dar cuentas algún día, por haber asesinado a un ser indefenso que sólo estaba en este mundo para dar felicidad a los que compartían su vida con él. Pero sólo los cobardes, incapaces de enfrentarse a un igual, hacen estas cosas.
Estamos tristes, Lía. No es justo lo que ha pasado. Sólo nos queda el consuelo, sobre todo a tí que también tienes mi misma fe, que Tisu se encuentre ya junto a Pipo, en el cielo de los gatos, jugando ambos a cazar mariposas y dormir bajo los árboles del Paraíso. Algún día, todos nos volveremos a encontrar, porque la consciencia existe. No sólo en en Homo Sapiens, (el que menos sabe), sino también en nuestros pequeños hermanos.
Un abrazo. D.E.P. +
Isa
sábado, 8 de noviembre de 2014
APRENDIENDO…
Hoy, aprendo qué significa la renuncia,
no bastaron las primeras lecciones de mi infancia;
las que siguieron en mi juventud,
ni las que trajo la madurez calmada.
Hoy, mi camino se bifurca,
hacia un sendero de soledad naciente,
donde el mar, el cielo y la estrellas,
serán mis compañeros para siempre.
Hoy, aprendo que el amor que siento,
es el mismo que me guía y transforma,
hacia un lugar, donde el silencio siempre,
será mi marco donde pasar las horas.
Yo siempre tuve miedo del silencio,
de despertar sola en las mañanas,
pero el pequeño vacío va creciendo
y la soledad ocupará toda su estancia.
Cuando, de joven, todo eran teorías,
formuladas sólo por mi mente,
no pensé que llegaría, inclemente, el día,
en que ellas, se manifestaran plenamente.
Ha llegado en silencio, paso a paso,
la madurez, que de inmensos amores nos aleja,
ocupando nuestro lugar las ilusiones,
que, con fuerza, emergen en las vidas nuevas.
Y es, en estos momentos, cuando duele
el tremendo vacío que ha quedado,
un hueco enorme en el que, cobijado,
se oculta el corazón acongojado.
no bastaron las primeras lecciones de mi infancia;
las que siguieron en mi juventud,
ni las que trajo la madurez calmada.
Hoy, mi camino se bifurca,
hacia un sendero de soledad naciente,
donde el mar, el cielo y la estrellas,
serán mis compañeros para siempre.
Hoy, aprendo que el amor que siento,
es el mismo que me guía y transforma,
hacia un lugar, donde el silencio siempre,
será mi marco donde pasar las horas.
Yo siempre tuve miedo del silencio,
de despertar sola en las mañanas,
pero el pequeño vacío va creciendo
y la soledad ocupará toda su estancia.
Cuando, de joven, todo eran teorías,
formuladas sólo por mi mente,
no pensé que llegaría, inclemente, el día,
en que ellas, se manifestaran plenamente.
Ha llegado en silencio, paso a paso,
la madurez, que de inmensos amores nos aleja,
ocupando nuestro lugar las ilusiones,
que, con fuerza, emergen en las vidas nuevas.
Y es, en estos momentos, cuando duele
el tremendo vacío que ha quedado,
un hueco enorme en el que, cobijado,
se oculta el corazón acongojado.
LA SEÑAL
Siento que, a pesar del amor, he perdido la batalla. Veo, más que nunca, la imperfección del ser humano, en mí misma. Pienso que, a fin de cuentas, los amores, las promesas, los deseos, los dolores, la risa, las lágrimas y todo lo que, se supone, es patrimonio del alma, puede no tener valor alguno, si un órgano fisiológico, del cual sólo conocemos el 10%, no lo permite.
¿Qué o quienes somos? ¿Acaso el cerebro puede vencer al alma o al corazón, como solemos llamar a aquella, en algunas ocasiones?
El camino del corazón, es estrecho y pedregoso, si la fuerza mental no lo apoya lo suficiente. O sea, si tienes que elegir, no siempre el camino del corazón, nos lleva al lugar deseado. Y no siempre esto se tiene en cuenta.
¿Por qué no puedo seguir, ahora, el camino del corazón?, le pregunté hace poco a alguien. Sonrió al hacerle esta pregunta. No es verdad que el corazón sea más fuerte que la mente. Sí es verdad que nos arrastra más que ella. Es una lección que, a estas alturas, estoy aprendiendo. Lo ideal sería que ambas cosas, estuvieran alineadas, pero no es así. A base de dolor, lo estoy entendiendo; a base de dejarme la piel en el intento de dar alegría y motivación; a base de saltarme todos los límites; de posponer mi vida, si se puede decir así; a base de seguir ese camino y sus leyes, he fracasado. Mi mente ha dicho basta, hasta aquí hemos llegado y no estoy dispuesta a hacer más concesiones. Entonces, ¿qué es más fuerte, el corazón o la razón? Empiezo a pensar que la "fría" mente o la delicada mente, gana siempre la batalla, aunque resulte extraño.
Ahora, mi mente grita, se rebela y se subleva, llora y llega a enfermar, reclamando mi atención, porque ese mítico corazón al que todos adoramos, se ha pasado por alto, la salud de la mente, poniéndola al borde del precipicio. ¡Cúanta renuncia, por seguirte corazón! ¡Cuantos sinsabores, por tu férrea voluntad de seguir exprimiendo y maltratando mis neuronas, hasta hacerlas enfermar! ¡Cuanto he arriesgado por alguien, sumamente importante para mí, sacrificando momentos, espacios y vivencias, con personas que también me importan y que, a pesar de mi empecinamiento, y mi falta de dedicación, han seguido a mi lado.
Mi vida, dio un giro de 360º, hace once años. Supe, en el mismo momento que ocurría la desgracia, que sería un cambio drástico y también decidí, a la vez, que me dejaría la piel en el intento, por llevar a cabo lo que mis sentimientos me exigían; que nunca renunciaría al cuido de quien tanto amaba y, simultáneamente, fui consciente que si las cosas llegaban al punto al que están llegando, mis nervios, cansados ya por otras batallas anteriores, estallarían poco a poco, como lo están haciendo sin remedio.
Todo se ha roto en mi interior. Me dicen, que los tiempos han cambiado, que ya no podemos vivir esclavizados, como lo hacían personas de anteriores generaciones, víctimas de la tiranía que pueden ejercer determinadas situaciones, sobre el ser humano, que es tiempo de soltar amarras....pero nunca les he creído a pies juntillas, aunque me han hecho dudar; nunca lo he "visto"; siempre he seguido adelante, sin querer ver nada más que lo que yo creía era lo correcto. Ahora, mi cuerpo me traiciona y me envía mensajes de alarma. O mi salud o ella, pero aún me pregunto si no se pueden conciliar ambas cosas. ¿Por qué tiene que ser así?, ¿Por qué he de elegir? No lo sé. Lo volveré a ver claro, la próxima vez, cuando vuelvan a hacer acto de presencia la interminable paciencia, las lágrimas y, por último, la desesperación de siempre. Mi vida sigue cuesta abajo y veo que esto no tiene sentido para nadie, ni siquiera para ella, porque ya nada importa, incluída yo.
Le he pedido al Padre Azul una señal, como hace mi admirado amigo. El dice que cuando el problema que nos agobia es importante, la señal llega, clara y diáfana. El ha tenido muchas señales en su vida. Yo tb la pido ahora para mí. No sé si, realmente, tengo ya bastantes respuestas, pero me falta la principal. Sigo esperando esa señal, Juanjo, en esta hora tan importante de mi vida. Yo diría, que es cuestión de vida o muerte para mí, por lo que la decisión a tomar representa, pero aún no la he recibido. Prometo escribirte si me llega, hacértelo saber, ya que tú eres quien me has inspirado en ello y me has dado esa esperanza.
Ahora, ya sólo me queda esperar, dejar fluir, no sin antes reconocer, ante mi misma, que no soy nada, si acaso, un ínfimo granito de arena en la inmensidad del Universo, que El ha creado y del cual también formo parte. Dejaré todo en sus manos, que El decida y que dirija mis pasos, y si es posible, que aparte de mí este cáliz, más no se haga mi voluntad, sino la Suya.
Estoy segura que me la enviará.
Isa*
El camino del corazón, es estrecho y pedregoso, si la fuerza mental no lo apoya lo suficiente. O sea, si tienes que elegir, no siempre el camino del corazón, nos lleva al lugar deseado. Y no siempre esto se tiene en cuenta.
¿Por qué no puedo seguir, ahora, el camino del corazón?, le pregunté hace poco a alguien. Sonrió al hacerle esta pregunta. No es verdad que el corazón sea más fuerte que la mente. Sí es verdad que nos arrastra más que ella. Es una lección que, a estas alturas, estoy aprendiendo. Lo ideal sería que ambas cosas, estuvieran alineadas, pero no es así. A base de dolor, lo estoy entendiendo; a base de dejarme la piel en el intento de dar alegría y motivación; a base de saltarme todos los límites; de posponer mi vida, si se puede decir así; a base de seguir ese camino y sus leyes, he fracasado. Mi mente ha dicho basta, hasta aquí hemos llegado y no estoy dispuesta a hacer más concesiones. Entonces, ¿qué es más fuerte, el corazón o la razón? Empiezo a pensar que la "fría" mente o la delicada mente, gana siempre la batalla, aunque resulte extraño.
Ahora, mi mente grita, se rebela y se subleva, llora y llega a enfermar, reclamando mi atención, porque ese mítico corazón al que todos adoramos, se ha pasado por alto, la salud de la mente, poniéndola al borde del precipicio. ¡Cúanta renuncia, por seguirte corazón! ¡Cuantos sinsabores, por tu férrea voluntad de seguir exprimiendo y maltratando mis neuronas, hasta hacerlas enfermar! ¡Cuanto he arriesgado por alguien, sumamente importante para mí, sacrificando momentos, espacios y vivencias, con personas que también me importan y que, a pesar de mi empecinamiento, y mi falta de dedicación, han seguido a mi lado.
Mi vida, dio un giro de 360º, hace once años. Supe, en el mismo momento que ocurría la desgracia, que sería un cambio drástico y también decidí, a la vez, que me dejaría la piel en el intento, por llevar a cabo lo que mis sentimientos me exigían; que nunca renunciaría al cuido de quien tanto amaba y, simultáneamente, fui consciente que si las cosas llegaban al punto al que están llegando, mis nervios, cansados ya por otras batallas anteriores, estallarían poco a poco, como lo están haciendo sin remedio.
Todo se ha roto en mi interior. Me dicen, que los tiempos han cambiado, que ya no podemos vivir esclavizados, como lo hacían personas de anteriores generaciones, víctimas de la tiranía que pueden ejercer determinadas situaciones, sobre el ser humano, que es tiempo de soltar amarras....pero nunca les he creído a pies juntillas, aunque me han hecho dudar; nunca lo he "visto"; siempre he seguido adelante, sin querer ver nada más que lo que yo creía era lo correcto. Ahora, mi cuerpo me traiciona y me envía mensajes de alarma. O mi salud o ella, pero aún me pregunto si no se pueden conciliar ambas cosas. ¿Por qué tiene que ser así?, ¿Por qué he de elegir? No lo sé. Lo volveré a ver claro, la próxima vez, cuando vuelvan a hacer acto de presencia la interminable paciencia, las lágrimas y, por último, la desesperación de siempre. Mi vida sigue cuesta abajo y veo que esto no tiene sentido para nadie, ni siquiera para ella, porque ya nada importa, incluída yo.
Le he pedido al Padre Azul una señal, como hace mi admirado amigo. El dice que cuando el problema que nos agobia es importante, la señal llega, clara y diáfana. El ha tenido muchas señales en su vida. Yo tb la pido ahora para mí. No sé si, realmente, tengo ya bastantes respuestas, pero me falta la principal. Sigo esperando esa señal, Juanjo, en esta hora tan importante de mi vida. Yo diría, que es cuestión de vida o muerte para mí, por lo que la decisión a tomar representa, pero aún no la he recibido. Prometo escribirte si me llega, hacértelo saber, ya que tú eres quien me has inspirado en ello y me has dado esa esperanza.
Ahora, ya sólo me queda esperar, dejar fluir, no sin antes reconocer, ante mi misma, que no soy nada, si acaso, un ínfimo granito de arena en la inmensidad del Universo, que El ha creado y del cual también formo parte. Dejaré todo en sus manos, que El decida y que dirija mis pasos, y si es posible, que aparte de mí este cáliz, más no se haga mi voluntad, sino la Suya.
Estoy segura que me la enviará.
Isa*
viernes, 25 de abril de 2014
PRESENTACIÓN Y FIRMA DEL LIBRO "ESTOY BIEN", DE JUAN JOSÉ BENÍTEZ, EN CÁDIZ
Fue un momento tan sumamente importante en mi vida actual, que no fui capaz de asimilarlo en toda su intensidad. Le dije: "Hola, le sigo desde su primer libro, pero no he traído ninguna pregunta preparada para hacerle. Si hubiera sido un local más grande, y con más oportunidades, sólo hubiera levantado mi mano para decirle, ¡GRACIAS!, por acercarme mucho más, de lo que ya lo estaba, al verdadero Jesús de Nazaret".
También le dije que mi "contrato", estaba siendo muy duro, pero no me quedaba otra que aceptarlo. El me dijo, "¿Qué te ha parecido el libro?" Le dije: Maravilloso. Yo, no he tenido ninguna de estas experiencias con fallecidos, pero sí, en sueños, mi padre me dijo: "Estoy bien", como reza el título de su libro. El me firmó y luego le pedí la foto y dos besos, y en esas, le deseé mucha salud y años, para seguir publicando todo lo que sabe. Me contestó que no le importaban los años, que eso daba igual. Ya dijo en la presentación, que la muerte sólo es un sueño para despertar en otra realidad, tan maravillosa, que no puede caber en la mente del ser humano, ni ahora ni aunque pasen milenios, porque nuestra realidad humana es tan limitada, que es como querer meter toda el agua del mar en una concha.
También le dije que mi "contrato", estaba siendo muy duro, pero no me quedaba otra que aceptarlo. El me dijo, "¿Qué te ha parecido el libro?" Le dije: Maravilloso. Yo, no he tenido ninguna de estas experiencias con fallecidos, pero sí, en sueños, mi padre me dijo: "Estoy bien", como reza el título de su libro. El me firmó y luego le pedí la foto y dos besos, y en esas, le deseé mucha salud y años, para seguir publicando todo lo que sabe. Me contestó que no le importaban los años, que eso daba igual. Ya dijo en la presentación, que la muerte sólo es un sueño para despertar en otra realidad, tan maravillosa, que no puede caber en la mente del ser humano, ni ahora ni aunque pasen milenios, porque nuestra realidad humana es tan limitada, que es como querer meter toda el agua del mar en una concha.
Se me han quedado preguntas sin hacer, ahora que este evento ha pasado pero, si Dios me da vida y a él también se las haré.
Este ha sido el mejor regalo del destino, desde hace mucho tiempo.
Isabel
Este ha sido el mejor regalo del destino, desde hace mucho tiempo.
Isabel
jueves, 27 de marzo de 2014
EL REVERSO DE LAS FILOSOFÍAS ORIENTALES
Queridos amigos:
Hoy, me siento en el deber de expresar aquí, para quien quiera leerlo, algunas reflexiones sobre la enorme expansión que las filosofías orientales, (Budismo, Hinduismo, etc.), están teniendo en Internet, así como mi experiencia personal con todo esto.
Sé que a la mayoría le sonará a chino lo que voy a decir y, eso, en el mejor de los casos. En el peor, me dirán que se me ha ido la pinza; pero nada más lejos de la verdad. Estas filosofías, que cobran cada vez, más auge, pregonan la bondad, la generosidad, el hermanamiento de todos los seres humanos y el famoso desapego. Todo esto, a simple vista, nos cautiva, nos seduce, nos hace, en principio, mejores personas, porque todos vemos que son valores positivos, pero, ¡ay!, no os engañéis, porque no es oro todo lo que reluce. Os diré lo que pienso y lo que he sentido respecto a ello.
La principal característica, de la personalidad humana, que estas nuevas corrientes filosóficas o religiones, quieren eliminar a capa y espada es la del llamado "ego". Piensan (son libres de hacerlo, así les va), que es la panacea para la felicidad individual y, por ende, de la colectiva. Nada más lejos de la realidad. El ego es inherente al ser humano, desde que éste hizo su aparición sobre la Tierra y, sin ego, estamos condenados a la miseria emocional y psicológica, por no hablar de las consecuencias físicas y sociales.
El ego, es imposible de eliminar de la personalidad humana. Todo intento de eliminarlo, o, al menos, de reducirlo a su más mínima expresión, lleva a la miseria individual y a la social. Véase si no, cómo están en India. Su filosofía pasa, precisamente, por la eliminación del ego. Esto les ha llevado al nivel más bajo de la pobreza, porque allí, la gente se CONFORMA, no ASPIRA a nada, porque lo contrario sería satisfacer su EGO y, desdeluego, renunciar a su Karma. Por eso, los gobernantes, hacen lo que les vienen en gana, en su propio beneficio y la pobreza es insoportable, tercermundista, ya que en la mentalidad de la gente, no cabe luchar y rebelarse contra las injusticias de los poderosos, los cuales, esta filosofía se la pasan por el forro y, es más, la utilizan, para subyugar y controlar al ciudadano de a pie.
Los budistas, más de lo mismo. Ellos, los monjes, practican la meditación como la única alternativa a cualquier mal. Tener perfectamente alineados los chakras para que fluya la energía, es mano de santo. Pero no cualquier meditación, de las de andar por casa, sino que algunos, incluso, consiguen vivir del Prana, (energía solar, de la que dicen alimentarse), y pasan días y días sin llevarse nada a la boca. ¡¡Claro!! Así, más para los ricos mandatarios, en tremendos palacios, rodeados de los lujos más sofisticados, y menos para los ciudadanos, que viven en chabolas, pasean a sus muertos por el Ganges y tb se bañan en sus pútridas aguas para purificarse, mientras se tropiezan con algún miembro a la deriva, de algún ciudadano muerto, flotando en sus aguas.
A todo esto, les ha llevado su interés en desprenderse del ego. ¿Qué pretende esta gente, en Occidente? ¿Que seamos como ellos?. Aunque bien es cierto, que como cualquier filosofía, tiene sus cosas positivas, no es menos cierto que en cuanto aparece el término "ego" y su afán por eliminarlo, como si de un parásito incómodo se tratara, todo lo bueno queda eclipsado por este ideal descabellado.
Yo soy, (otra famosa expresión), una persona como cualquier otra, con sus luces y sus sombras, pero, desdeluego que cuando empecé a leer libros de este tipo, propaganda en Internet, con esos cartelitos en los que se promulga el bien a los demás, ("Lo que haces a los demás, te lo haces a tí mismo"), ( "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio"), ("Lo que veo en tí, lo corrijo en mí") y la famosa teoría del espejo, la cual consiste en decir que todo lo que criticamos en el otro, es porque lo tenemos nosotros mismos. O sea, que somos asesinos, violadores, ladrones, etc. etc., porque todo eso lo criticamos, o no?. TODAS, son LIMITANTES Y CASTRANTES. Es mi conclusión, después de haber experimentado, de alguna manera, con estas enseñanzas. Anulan totalmente la personalidad individual de cada ser, con el "Todos somos uno" y el famoso "momento presente". Discrepo de esto y reniego, porque no es cierto, a pesar de las apariencias y de la ingente propaganda que hay respecto a ello. He de reconocer que yo misma he sido la primera en divulgar estas teorías, estos libros de Eckhart Tolle, Krishnamurti, Deepah Chopra y el incomparable Ghandi, al cual se le venera como si de un dios se tratara, en vez de un humano.
Bajo la apariencia de la serenidad, la paz, la justicia y sobre todo, el famoso "Amor incondicional", valores estos totalmente positivos, se esconde el arma más destructiva de la personalidad del ser humano: el intento de eliminar su ego o "yo superior". Es ¡IMPOSIBLE!, y PERJUDICIAL, intentarlo. Nos hablan del mismo, como si éste tuviera personalidad propia y como si fuera un apestado: "El ego te engaña", "El ego te tiende trampas", etc, etc. cuando sin él, seríamos unas piltrafas humanas, sin horizontes, que no llegaríamos a ninguna parte, ni a conseguir nada en la vida. Ni para nosotros, ni para nuestros hijos.
En cuanto a la nueva, llamémosle ideología, "momento presente", está enormemente extendida y, tb es tremendamente engañosa, porque es verdad que, cuando lo pasamos mal, nos agarramos a un clavo ardiendo para intentar el alivio del malestar, como me ha pasado a mí, cuando desconocía el daño larvado que podía producir el nuevo "dogma", pero os aseguro, que en absoluto es bueno. Tolle y compañía, proponen una forma de ver la vida, en la que el ser humano está dividido en dos: escindido, diría un psicólogo, y esta escisión o división de la personalidad es un problema psicológico de alto alcance, que ellos, los hinduistas, están fomentando.
El llamado "momento presente", del cual se hace apología a diestro y siniestro, si se lleva a donde ellos pretenden llevarlo, a su perfección más absoluta, te impedirá reclamar tus derechos, velar por tus intereses, dar una educación a tus hijos, intentar darles o ayudarles a obtener un porvenir, etc. etc. etc. Es un timo como la copa de un pino, porque si piensas, sientes, vives, sólo el presente, no habrá ya más consultas con la almohada, acerca de las decisiones por tomar mañana, para que sean las más acertadas posibles. ¡¡Vive el presente!! y yo añadiría: sin encomendarte ni a Dios ni al diablo.
Como la famosa frase, "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". No quiero ser grosera, pero, si alguien me ofende, me insulta o intenta hacerme la puñeta de alguna manera, mis palabras, NUNCA van a ser mejores que el silencio y el silencio, en estos casos, ¿A qué nos conduce? A que nos den otra torta. Sólo a eso. Hablo con conocimiento de causa.
Es cierto que me convencieron sus proclamas, cubiertas de una generosa capa de miel, pero mi personalidad cambió para peor: me volví más "buena", más "generosa", más "callada", más "presente", (demasiado). Menos impulsiva, menos contestataria, menos defensora de mi dignidad y de mis motivos y más gilipollas. ¡¡Eso es!! Esto me ha conducido a la miseria emocional, cuando mi autoestima era impecable, y me había costado mucho tiempo conseguirla, porque ya sabemos todos que, el que más y el que menos, tiene algo que la menoscaba en algún momento de su vida. Ahora, reniego de todas esas filosofias zen, budistas, hinduístas, tibetanas, etc. y me propongo volver a ser como mi madre me parió, con todo lo bueno y lo malo que ello comporta y, desdeluego, con los complementos que conseguí yo solita, sin ayuda de nadie y por mi cuenta. De manera, señores, que no os creáis aquello de "Somos uno", porque ese y no otro, es el verdadero aborregamiento que se está instando a adoptar a la gente en la red de redes. Y despediría esta nota, diciendo "Namasté", pero eso es un extranjerismo absurdo, así que digo, ¡hasta otra! Nos vemos.
Hoy, me siento en el deber de expresar aquí, para quien quiera leerlo, algunas reflexiones sobre la enorme expansión que las filosofías orientales, (Budismo, Hinduismo, etc.), están teniendo en Internet, así como mi experiencia personal con todo esto.
Sé que a la mayoría le sonará a chino lo que voy a decir y, eso, en el mejor de los casos. En el peor, me dirán que se me ha ido la pinza; pero nada más lejos de la verdad. Estas filosofías, que cobran cada vez, más auge, pregonan la bondad, la generosidad, el hermanamiento de todos los seres humanos y el famoso desapego. Todo esto, a simple vista, nos cautiva, nos seduce, nos hace, en principio, mejores personas, porque todos vemos que son valores positivos, pero, ¡ay!, no os engañéis, porque no es oro todo lo que reluce. Os diré lo que pienso y lo que he sentido respecto a ello.
La principal característica, de la personalidad humana, que estas nuevas corrientes filosóficas o religiones, quieren eliminar a capa y espada es la del llamado "ego". Piensan (son libres de hacerlo, así les va), que es la panacea para la felicidad individual y, por ende, de la colectiva. Nada más lejos de la realidad. El ego es inherente al ser humano, desde que éste hizo su aparición sobre la Tierra y, sin ego, estamos condenados a la miseria emocional y psicológica, por no hablar de las consecuencias físicas y sociales.
El ego, en las personas sanas, es lo que hace que tengan la autoestima, (por desgracia, tan escasa en mucha gente), en su sitio, donde corresponde; que luchen por su bienestar, físico, mental y social; que avancen en la vida, intentando hacer reales sus sueños, que, algunos, alcancen la sabiduría propia que dan la cultura, los estudios y la investigación y nada, nada de esto, es incompatible con la Espiritualidad, que no religión. La religión es íntima y personal y no tiene cabida en nada de lo que estoy tratando de exponer aquí. El deseo de trascendencia está presente en todos nosotros, seamos de la fé que seamos. Da igual. La mayoría, desde tiempos ancestrales, piensa que hay algo superior al ser humano, algo que no está a nuestro alcance en este plano y que todos deseamos conocer alguna vez. Pero me estoy saliendo del tema.
El ego, es imposible de eliminar de la personalidad humana. Todo intento de eliminarlo, o, al menos, de reducirlo a su más mínima expresión, lleva a la miseria individual y a la social. Véase si no, cómo están en India. Su filosofía pasa, precisamente, por la eliminación del ego. Esto les ha llevado al nivel más bajo de la pobreza, porque allí, la gente se CONFORMA, no ASPIRA a nada, porque lo contrario sería satisfacer su EGO y, desdeluego, renunciar a su Karma. Por eso, los gobernantes, hacen lo que les vienen en gana, en su propio beneficio y la pobreza es insoportable, tercermundista, ya que en la mentalidad de la gente, no cabe luchar y rebelarse contra las injusticias de los poderosos, los cuales, esta filosofía se la pasan por el forro y, es más, la utilizan, para subyugar y controlar al ciudadano de a pie.
Los budistas, más de lo mismo. Ellos, los monjes, practican la meditación como la única alternativa a cualquier mal. Tener perfectamente alineados los chakras para que fluya la energía, es mano de santo. Pero no cualquier meditación, de las de andar por casa, sino que algunos, incluso, consiguen vivir del Prana, (energía solar, de la que dicen alimentarse), y pasan días y días sin llevarse nada a la boca. ¡¡Claro!! Así, más para los ricos mandatarios, en tremendos palacios, rodeados de los lujos más sofisticados, y menos para los ciudadanos, que viven en chabolas, pasean a sus muertos por el Ganges y tb se bañan en sus pútridas aguas para purificarse, mientras se tropiezan con algún miembro a la deriva, de algún ciudadano muerto, flotando en sus aguas.
A todo esto, les ha llevado su interés en desprenderse del ego. ¿Qué pretende esta gente, en Occidente? ¿Que seamos como ellos?. Aunque bien es cierto, que como cualquier filosofía, tiene sus cosas positivas, no es menos cierto que en cuanto aparece el término "ego" y su afán por eliminarlo, como si de un parásito incómodo se tratara, todo lo bueno queda eclipsado por este ideal descabellado.
Yo soy, (otra famosa expresión), una persona como cualquier otra, con sus luces y sus sombras, pero, desdeluego que cuando empecé a leer libros de este tipo, propaganda en Internet, con esos cartelitos en los que se promulga el bien a los demás, ("Lo que haces a los demás, te lo haces a tí mismo"), ( "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio"), ("Lo que veo en tí, lo corrijo en mí") y la famosa teoría del espejo, la cual consiste en decir que todo lo que criticamos en el otro, es porque lo tenemos nosotros mismos. O sea, que somos asesinos, violadores, ladrones, etc. etc., porque todo eso lo criticamos, o no?. TODAS, son LIMITANTES Y CASTRANTES. Es mi conclusión, después de haber experimentado, de alguna manera, con estas enseñanzas. Anulan totalmente la personalidad individual de cada ser, con el "Todos somos uno" y el famoso "momento presente". Discrepo de esto y reniego, porque no es cierto, a pesar de las apariencias y de la ingente propaganda que hay respecto a ello. He de reconocer que yo misma he sido la primera en divulgar estas teorías, estos libros de Eckhart Tolle, Krishnamurti, Deepah Chopra y el incomparable Ghandi, al cual se le venera como si de un dios se tratara, en vez de un humano.
Bajo la apariencia de la serenidad, la paz, la justicia y sobre todo, el famoso "Amor incondicional", valores estos totalmente positivos, se esconde el arma más destructiva de la personalidad del ser humano: el intento de eliminar su ego o "yo superior". Es ¡IMPOSIBLE!, y PERJUDICIAL, intentarlo. Nos hablan del mismo, como si éste tuviera personalidad propia y como si fuera un apestado: "El ego te engaña", "El ego te tiende trampas", etc, etc. cuando sin él, seríamos unas piltrafas humanas, sin horizontes, que no llegaríamos a ninguna parte, ni a conseguir nada en la vida. Ni para nosotros, ni para nuestros hijos.
En cuanto a la nueva, llamémosle ideología, "momento presente", está enormemente extendida y, tb es tremendamente engañosa, porque es verdad que, cuando lo pasamos mal, nos agarramos a un clavo ardiendo para intentar el alivio del malestar, como me ha pasado a mí, cuando desconocía el daño larvado que podía producir el nuevo "dogma", pero os aseguro, que en absoluto es bueno. Tolle y compañía, proponen una forma de ver la vida, en la que el ser humano está dividido en dos: escindido, diría un psicólogo, y esta escisión o división de la personalidad es un problema psicológico de alto alcance, que ellos, los hinduistas, están fomentando.
El ser humano está compuesto de cuerpo y mente: el soma y la psique y, probablemente, dentro de ésta, se encuentre el espíritu más trascendente, que nos conecta con Algo más. Es una UNIDAD. Pero, ¡ojo al dato!: lo que propugnan estos orientalistas, es otra cosa: el Ser y la mente. Esto es una aberración. Enseñan a que el llamado Ser interior, se exprese, obviando a la mente, despreciando a ésta, porque es la que se confunde, la falsa, la que nos engaña, etc. etc. y el Ser, la esencia del humano, según ellos, es lo auténtico, de manera que cuando aparecen los pensamientos, ¡¡alerta!! Dejémosles ir, porque nos estorban, e impiden la expresión y el fluir del ser interno. ¿Cómorrrr??
Es decir, señores, ¡cuidado! no utilicen su cerebro, o sea, su mente, porque les engañará. No piensen; no se emocionen, vivan en desapego de todo lo que les rodea, estén por encima del bien y del mal y, si se cae el mundo, que se caiga, porque usted, debe estar intentando alcanzar el Nirvana. ¿Qué les parece? ¿Es esto sano, posible, recomendable? No, en absoluto.
Es decir, señores, ¡cuidado! no utilicen su cerebro, o sea, su mente, porque les engañará. No piensen; no se emocionen, vivan en desapego de todo lo que les rodea, estén por encima del bien y del mal y, si se cae el mundo, que se caiga, porque usted, debe estar intentando alcanzar el Nirvana. ¿Qué les parece? ¿Es esto sano, posible, recomendable? No, en absoluto.
El llamado "momento presente", del cual se hace apología a diestro y siniestro, si se lleva a donde ellos pretenden llevarlo, a su perfección más absoluta, te impedirá reclamar tus derechos, velar por tus intereses, dar una educación a tus hijos, intentar darles o ayudarles a obtener un porvenir, etc. etc. etc. Es un timo como la copa de un pino, porque si piensas, sientes, vives, sólo el presente, no habrá ya más consultas con la almohada, acerca de las decisiones por tomar mañana, para que sean las más acertadas posibles. ¡¡Vive el presente!! y yo añadiría: sin encomendarte ni a Dios ni al diablo.
Como la famosa frase, "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". No quiero ser grosera, pero, si alguien me ofende, me insulta o intenta hacerme la puñeta de alguna manera, mis palabras, NUNCA van a ser mejores que el silencio y el silencio, en estos casos, ¿A qué nos conduce? A que nos den otra torta. Sólo a eso. Hablo con conocimiento de causa.
Es cierto que me convencieron sus proclamas, cubiertas de una generosa capa de miel, pero mi personalidad cambió para peor: me volví más "buena", más "generosa", más "callada", más "presente", (demasiado). Menos impulsiva, menos contestataria, menos defensora de mi dignidad y de mis motivos y más gilipollas. ¡¡Eso es!! Esto me ha conducido a la miseria emocional, cuando mi autoestima era impecable, y me había costado mucho tiempo conseguirla, porque ya sabemos todos que, el que más y el que menos, tiene algo que la menoscaba en algún momento de su vida. Ahora, reniego de todas esas filosofias zen, budistas, hinduístas, tibetanas, etc. y me propongo volver a ser como mi madre me parió, con todo lo bueno y lo malo que ello comporta y, desdeluego, con los complementos que conseguí yo solita, sin ayuda de nadie y por mi cuenta. De manera, señores, que no os creáis aquello de "Somos uno", porque ese y no otro, es el verdadero aborregamiento que se está instando a adoptar a la gente en la red de redes. Y despediría esta nota, diciendo "Namasté", pero eso es un extranjerismo absurdo, así que digo, ¡hasta otra! Nos vemos.
lunes, 10 de febrero de 2014
LA MARCHA
Betty se ha marchado. Ha vuelto a su hogar, a vivir una vida paralela a la nuestra, pero lejos de nosotros. Otro amor que marcha y un nuevo dolor. Una nueva y dolorosa despedida. ¡Maldito destino que juega en contra de nuestros deseos! Que mantiene separada a la gente que se quiere y se echa de menos; que nos obliga a aceptar y resignarnos a las circunstancias.
Es algo que sé, debemos superar, pero no se supera nunca; si acaso, se malvive con la aceptación y la crueldad del destino. Ahora, un nuevo ser, se acercó a nuestras vidas, le amamos y también vuela, dejando tras de sí, las raíces del cariño que surgió en su compañía.
Sólo nos queda, me queda, seguir adelante; viviendo, de algún modo, aturdida por otras historias, otros asuntos, otras cosas que mantengan mi mente y mi corazón alejados del dolor de la separación insoslayable. Libros, donde sumergirme; películas, para que pase el tiempo más rápido, amigas con las que compartir el dolor de la ausencia y darnos consuelo mutuamente, por nuestros problemas, más o menos comunes.
Nunca imaginé, a pesar de todas mis previsiones, de todo mi cuidado en no caer en las mismas cosas que otras han caído antes, que la vida nos tendría reservada esta jugarreta; nunca pasó por mi mente que algo así nos pasaría; que un avión, sería el medio para poder vernos, de vez en cuando. Nunca me preparé para esto y, precisamente, esto es lo que ha pasado. Cuantos libros de aprendizaje, cuanto interés y cuidado he puesto en procurar la felicidad de mis hijas, pero, ingénua de mí, nunca conté con mis propios sentimientos, porque eso no me preocupaba. No creí que algún día aparecerían para recordarme que yo también soy un ser humano vulnerable a la separación fortuita y al dolor que ello me produciría.
No lo tuve en cuenta. Como decía mi padre, "La cuerda se parte por lo más endeble". Efectivamente, así ha sido. Por donde nunca imaginé que se rompería.
Mi ilusión de tener una familia unida, presente, los unos para los otros en momentos difíciles, se ha esfumado. Por mucho que quiera creer y engañarme a mí misma, pensando que, hoy día, hay medios de transporte suficientes y tecnología de sobra, para verse cuando se quiera, no es esto lo que siento realmente. La realidad es que no estamos juntos; que no hay un café para compartir, un momento para reir o llorar unidos. No lo hay, porque el destino, tremendo traidor, así lo ha decidido.
Isabel
Es algo que sé, debemos superar, pero no se supera nunca; si acaso, se malvive con la aceptación y la crueldad del destino. Ahora, un nuevo ser, se acercó a nuestras vidas, le amamos y también vuela, dejando tras de sí, las raíces del cariño que surgió en su compañía.
Sólo nos queda, me queda, seguir adelante; viviendo, de algún modo, aturdida por otras historias, otros asuntos, otras cosas que mantengan mi mente y mi corazón alejados del dolor de la separación insoslayable. Libros, donde sumergirme; películas, para que pase el tiempo más rápido, amigas con las que compartir el dolor de la ausencia y darnos consuelo mutuamente, por nuestros problemas, más o menos comunes.
Nunca imaginé, a pesar de todas mis previsiones, de todo mi cuidado en no caer en las mismas cosas que otras han caído antes, que la vida nos tendría reservada esta jugarreta; nunca pasó por mi mente que algo así nos pasaría; que un avión, sería el medio para poder vernos, de vez en cuando. Nunca me preparé para esto y, precisamente, esto es lo que ha pasado. Cuantos libros de aprendizaje, cuanto interés y cuidado he puesto en procurar la felicidad de mis hijas, pero, ingénua de mí, nunca conté con mis propios sentimientos, porque eso no me preocupaba. No creí que algún día aparecerían para recordarme que yo también soy un ser humano vulnerable a la separación fortuita y al dolor que ello me produciría.
No lo tuve en cuenta. Como decía mi padre, "La cuerda se parte por lo más endeble". Efectivamente, así ha sido. Por donde nunca imaginé que se rompería.
Mi ilusión de tener una familia unida, presente, los unos para los otros en momentos difíciles, se ha esfumado. Por mucho que quiera creer y engañarme a mí misma, pensando que, hoy día, hay medios de transporte suficientes y tecnología de sobra, para verse cuando se quiera, no es esto lo que siento realmente. La realidad es que no estamos juntos; que no hay un café para compartir, un momento para reir o llorar unidos. No lo hay, porque el destino, tremendo traidor, así lo ha decidido.
Isabel
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