En el presente otoño de mi vida, las hojas secas pueblan mi existencia. Son hojas que, antes fueron verdes, precursoras de flores llenas de sensibilidad, pasión, arte, amor…
Ahora, la experiencia y la ternura, son la esencia de la hoja seca.
Hubo otros tiempos, ni mejores ni peores, aunque no tan conscientes como los de ahora; hoy, llenan de colores amarillos y naranjas el otoño.
Nadie las ve. Si acaso, las apartan del camino o las pisan y, curiosamente, algún niño recoge una del suelo y se queda mirándola, admirándola, imaginando que hacer con ella, buscándole una posible utilidad.
No sabe aún que también un día, fue un brote de vida y, que eso mismo, les une en ese instante.
Primavera y Otoño, unidos en el mismo discurrir de la existencia.
Isa*


