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lunes, 2 de junio de 2025

LA HOJA SECA

En el presente otoño de mi vida, las hojas secas pueblan mi existencia. Son hojas que, antes fueron verdes, precursoras de flores llenas de sensibilidad, pasión, arte, amor…

Ahora, la experiencia y la ternura, son la esencia de la hoja seca.

Hubo otros tiempos, ni mejores ni peores, aunque no tan conscientes como los de ahora; hoy, llenan de colores amarillos y naranjas el otoño.

Nadie las ve. Si acaso, las apartan del camino o las pisan y, curiosamente, algún niño recoge una del suelo y se queda mirándola, admirándola, imaginando que hacer con ella, buscándole una posible utilidad.

No sabe aún que también un día, fue un brote de vida y, que eso mismo, les une en ese instante. 

Primavera y Otoño, unidos en el mismo discurrir de la existencia.

Isa*







jueves, 11 de julio de 2013

A MI HIJA, EN SU BODA


En este día especial querida hija, el más feliz de tu vida, quiero dedicarte unas palabras, sencillas, pero salidas del corazón.

Decirte, aunque creo que lo sabes, que desde que naciste, he estado y quiero seguir estando a tu lado, en cada ocasión importante de tu vida, siempre que tú lo desees, como es ésta de hoy. Tus alegrías, han sido y siguen siendo mis alegrías y tus momentos difíciles, también los he sentido y los siento como propios. Siempre intuí que así sería y así es.
Hay personas que argumentan que ser madre no es eso, que debemos tener vida propia, que debemos ser felices por nuestra cuenta, independientemente de los hijos. Pero esas teorías, ciertas en parte, adolecen de una verdad fundamental: y es, que la propia felicidad no es tal, al menos para mí, si mis hijas no están bien, si tienen problemas, si ellas, en definitiva, no son felices.

Por eso hoy, es también un día grande para mí, porque vas a unirte a David en matrimonio, la persona a la que amas, la persona que te hace feliz, alguien que te ha demostrado, durante todo el tiempo que ha durado vuestro noviazgo, que el amor que sientes hacia él, es totalmente correspondido.

También quiero que sepas que te estoy inmensamente agradecida por ser como eres, por ser mi luz en la oscuridad, mi arcoíris tras la lluvia, y mi calma en medio de la tormenta. Porque desde que aprendiste a ver, me enamoré de tus ojos, de la bondad que irradian y de la paz que transmiten. Porque eres tan....especial, que necesitaría de toda una vida, para enumerar todas tus cualidades. Gracias, por elegirme como madre, y gracias a Dios, por permitírtelo.

Hoy, David y Silvia, habéis elegido vuestro propio camino, el cual, unas veces, será fácil de transitar y otras, estará salpicado de las dificultades propias, que la vida ofrece. Nunca dejéis de remar al unísono, aunque los vientos no soplen a favor vuestro, porque de las victorias obtenidas tras las batallas, vuestro amor saldrá siempre aumentado y fortalecido.

Y ya, para no extenderme más, deciros que os deseo toda la felicidad del mundo y que Dios bendiga vuestra unión siempre.

¡Felicidades!

Isa*


sábado, 17 de noviembre de 2012

ESPERANZAS

Ayer, un destello de luz, traspasó mis tinieblas.
Iluminó el dolor, que me rasgaba.
Hoy, otro rayo de Sol, acompañó mi pena.
Casi perdida y triste, creí que llegabas.
¿Es Tu rostro, Dios mío, el que aparece...,
después de largo tiempo de silencios, de ausencias y esperanzas?.

Ella, quizás, te habló de mis pesares. 
Como Madre, tal vez, entendió mi dolor.
No sé si esta prueba, estará terminando.
Si quedarán puñales, para su corazón.

¿Hasta cuando, Dios mío?, Te pedí, suplicando,
me ocultarás tu rostro, ante tanto pesar,
que en mi angustia y desvelos, te he pedido llorando,
que en mis tribulaciones, me des una señal.

No sé, si será esto, lo que estoy intuyendo.
No sé, si serás Tú, Quién estás actuando.
Quiero creer que sí, que no te has olvidado,
de esta vieja amistad, que nos hemos brindado.

De mi fé y de mi amor, sin condiciones,
que me hace serte fiel, sin más razones;
en océanos azules, y días de bonanza;
en aguas turbulentas, en suertes y en desgracias.

Pero un día, mi rosa, fue perdiendo el perfume;
aquella que cuidé con tanto esmero,
fué entregando su luz y su inocencia,
cambiándolas por besos y promesas,
que sólo daño hicieron. 

Hazla brillar de nuevo, Dios bendito.
Haz que el tenue rocío la reviva
Yo siempre estaré aquí, siempre esperando,
para podar de su tallo las espinas.

Isa*