viernes, 10 de abril de 2026
A MI MADRE
lunes, 2 de junio de 2025
LA HOJA SECA
En el presente otoño de mi vida, las hojas secas pueblan mi existencia. Son hojas que, antes fueron verdes, precursoras de flores llenas de sensibilidad, pasión, arte, amor…
Ahora, la experiencia y la ternura, son la esencia de la hoja seca.
Hubo otros tiempos, ni mejores ni peores, aunque no tan conscientes como los de ahora; hoy, llenan de colores amarillos y naranjas el otoño.
Nadie las ve. Si acaso, las apartan del camino o las pisan y, curiosamente, algún niño recoge una del suelo y se queda mirándola, admirándola, imaginando que hacer con ella, buscándole una posible utilidad.
No sabe aún que también un día, fue un brote de vida y, que eso mismo, les une en ese instante.
Primavera y Otoño, unidos en el mismo discurrir de la existencia.
Isa*
domingo, 28 de marzo de 2021
A mi pastelito, David
brillante y lleno de amor,
llegó un día a nuestras vidas
como un regalo De Dios.
Cómo poner en palabras
lo que siente el corazón,
al contemplar su sonrisa
como cuando sale el Sol.
Dos pedacitos de cielo
son sus ojitos preciosos
cuando contemplan la vida,
cuando sonríen gozosos.
Mi niño es algodón dulce,
Es ternura, ¡le amo tanto!
Me hace que mis anhelos se calman
cuando le tengo en mis brazos.Ya hay dos soles en mi vida
que, como agua de Mayo,
hicieron crecer las flores
en mis brazos y en mis labios.
Isa*
jueves, 15 de marzo de 2018
A Pablo, mi nieto, mi amor.
Cuando un bebé nace, se dice que su mamá ha dado a luz. Puedo ver y sentir que tú eres la luz. La que, a partir de tu llegada, iluminas las vidas de todos los que te amamos; la nueva luz que Dios envió a esta Tierra, para que pudiéramos ser conscientes de la maravilla de su Creación. En ti, se unen las cosas más bellas de ese milagro de amor, que es el nacimiento de un nuevo ser: pureza, ternura, inocencia...todo esto y mucho más.
Con tu presencia, nos enseñas que la vida merece ser vivida, solo por tener el privilegio de asistir a la tuya, como espectadores extasiados, ante tanta belleza y perfección.
El tiempo, vuela a tu lado y se detiene en tu mirada, tu sonrisa, y tus gestos. El tiempo, se ha parado ante tí, porque tu nos situas en el presente, que nos suspende a tu lado, sin que pasen las horas, siguiendo cada una de tus evoluciones, como ser humano y divino a la vez. Sí, divino, porque la Vida, tu vida, manifestada a través de tí y en tí, ha sido obra de la Divinidad.
Te quiero, Pablo, mi niño, mi amor. Es algo inefable lo que siento y por eso, mis palabras se quedan pobres y vacías, para poder expresarlo.
Un manantial de vida, como agua nueva, ha llegado a nuestras vidas; una suave brisa, se ha llevado las hojas secas para dejar paso a la Primavera; una nueva luz, ilumina nuestro sendero, lleno ahora de flores.
Tu abuela,
Isabel.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Recuerdos de tí, mamá.
Era el eje de mi vida. Creía que me restaba libertad y, ahora sé, que la libertad fantaseada, no era real. En cambio, mi razón principal para vivir sí; y ésta, era ella.
lunes, 19 de octubre de 2015
Hoy, decido...
Enfrentar el miedo a la soledad. Quererme, cuidarme y disfrutar.
Hoy, quiero volver a ser yo.
Me tengo a mi misma: mi mente, mi cuerpo, mis arrestos para enfrentar el futuro, y mi voluntad.
Hoy, no voy a mendigar amor, ni comprensión, ni entendimiento, ni empatía; porque todo esto, ya lo tengo y está en mi interior.
Hoy, vivo y dejo vivir; porque hice lo correcto, lo imposible, lo increíble. Porque me di entera, cuando me necesitaron y porque puedo descansar en paz, por ello.
Hoy, no reniego del dolor, como parte de la vida, pero no lo grabaré a fuego, en mi corazón.
Hoy, asumo mi propia vida: mi libertad, mis deseos, mi libre albedrío para elegir lo que quiero y necesito.
A la vez, desvinculo mi propio bienestar del ajeno.
Porque todos pueden elegir sus propias vidas, como yo elijo la mía.
Hoy, por fin, me siento fuerte para decidir.
Hoy, puedo decir todo esto, nacido de mi propio ser, porque Alguien me ha ayudado a ver.
Hoy, llegó por fin, el alivio a mi dolor, que tantas veces pedí.
Hoy, puedo afirmar con seguridad, que la luz para hacer esta declaración de intenciones, procede del mismo lugar: DIOS.
Isabel*

jueves, 20 de agosto de 2015
En tus manos
Puede, a la vez que me ama, administrar mi vida, hacer planes para mí y, en definitiva, darme todo lo que necesito para vivir. He sentido, en los momentos más amargos, la necesidad de "consagrar" mi vida a El, sentarme en sus rodillas y, milagrosamente, esos momentos de lágrimas y desconsuelo, se han transmutado en sentimientos de bienestar, ligereza, armonía y amor, más grandes, si cabe, que cualquier otro sentimiento. El está en mi, porque yo sigo confíando en El y Su paz es mi paz.
Alguien podría decir, al leer esto, que todo se debe a la necesidad de agarrarnos a algo, cuando las cosas van mal, pero puedo asegurar, que esto no es del todo cierto. Sí, somos humanos y nos sentimos solos ante las adversidades de la vida, pero quien mira hacia arriba y confía, el miedo le desaparece.
Hubo alguien, querido y admirado por mí, que un día, en plena Naturaleza y cerca de unas cataratas que le salpicaban su ropa, miró también hacia arriba y en unos momentos inefables para él, puso su vida y sus asuntos en manos de Dios, del "Barbas" como él le llama cariñosamente. Ahora camina en paz y se siente contínuamente acompañado.
En estos momentos, ya es definitivo. En sus manos estoy. Me siento liberada de cargas, dolor, sufrimiento, ira, miedo... y siento una gran paz y alegría; mi corazón vuelve a estar lleno. El vacío que mi madre dejó en mi vida, que no en mi alma, se está llenando de otras cosas, de otras misiones y motivos para seguir en la brecha. Todo ha sido debidamente planificado y estudiado por El. Lo tengo claro. La imagen que me acompaña es... ¡mágica!, sí, como lo digo: mágica. No lo sabía. Me lo dijo un mensajero y él mismo, ha sido bendecido y tocado por Su mano, para difundir este maravilloso mensaje de amor, seguridad, confíanza y paz, que El ha querido transmitirnos a través de alguien de nuestro tiempo.
Gracias Juanjo, porque gracias a tí, mi fé y mi confíanza, que eran un poquito precarias, han crecido con la fuerza del amor y de tu inestimable testimonio.
Isabel*
martes, 21 de julio de 2015
Vivencias inolvidables
Dicen que debo dejarte ir, que asciendas sin cortapisas ni afectos que te retengan a mi lado, pero estás en mi, cada día, cada hora, en mi mente y en mi corazón. Estás con una fuerza inusitada, amorosa
y nostálgica a la vez.
No sé si algún día tu presencia en mi, se irá difuminando hasta hacerse casi imperceptible, pero ahora sigues aquí, conmigo, y sólo deseo que me abraces y poderte abrazar así, sintiendo ese inmenso amor que siempre hemos sentido la una por la otra y que, nos hacía ser inseparables.
El destino nos jugó una mala pasada y, a la vez, nos ofreció una oportunidad inigualable para estar juntas, hablar, sacar a la luz nuestro cariño, nuestros agravios, nuestras vivencias, tal como cada una las vivió. Fue una etapa dura y tierna a la vez y las imágenes siguen impresas en mí, como si estuvieran ocurriendo en este momento.
Recuerdo un día, en el cual, me quedé dormida, cerca de tu sillón. Sentí como me tapaban con la pequeña manta que aquí tenemos. Abrí los ojos y te vi. Te habías levantado y, con trabajo, la habías cogido con tu única mano útil y me la habías echado encima. Fue un amoroso detalle que, en su momento, no le di el valor que, retrospectivamente, le doy ahora que ya no estás. El valor que sólo se le puede dar a una madre.
Gracias, mamá, por ser como eres. ¡Deseo tanto verte y abrazarte!... No hemos podido despedirnos, como me hubiera gustado, aunque sé que ambas sabíamos que, más pronto que tarde, esto llegaría;
estábamos preparadas para ello, pero aún quedaba pendiente ese último abrazo, esos últimos besos y ese desearte un buen viaje, hacia el lugar donde no existe el tiempo, sólo la presencia del Padre y de los seres queridos que te precedieron.
Te quiero.
Tu hija.
domingo, 21 de junio de 2015
EL LEGADO
Me has dejado un legado: la consciencia del Amor, la sabiduría de que sólo el Amor vale la pena y todo lo demás no es patrimonio del ser humano, porque está vacío, sin Alma, y nos hace estar ciegos.
Hace mucho que no eras tú, que ya no me entendías, porque quizá, la banalidad de mis palabras no eran importantes para tí.
Perdóname, mamá, por no haber estado a tu altura. Por ser débil en innumerables ocasiones, (bien lo sabías tú, que decías que nada me resbalaba y hasta que no servía para la vida, porque ésta era muy dura). Perdóname, MAMÁ. Que palabra tan grande y tan hermosa, la cual ya no podré pronunciar ante tí, nunca más en esta vida.
No intento retenerte, porque sé que tu felicidad ahora, está con El, al que tanto amo y al que siempre te dije que regresarías para poder amar y ser amada, como tú mereces, volar libre como tú querías, y estar junto a los seres queridos que te precedieron en este víaje.
Sólo quiero que, desde donde estés, sepas cuanto te he querido toda mi vida, cuanto te he necesitado y te sigo necesitando. Por siempre, hasta que nos volvamos a ver.
Tú fuiste el pilar más fuerte e importante de mi vida, siempre firme, al que me agarraba en medio de cada tempestad. Luego, el pilar para ti, pasé a ser yo. No fue fácil, sino duro y difícil. Un pilar, al fin y al cabo, hecho de barro que en cualquier momento, podía deshacerse bajo la tormenta. Pero....no ha sido así. He estado contigo, en lo bueno y en lo malo, no con la fuerza con que tú lo estuvistes conmigo, pues tu corazón era tan inmenso, que la razón no tenía cabida en él. Desafiaba cualquier tipo de inconveniente, obstáculo o enfermedad, para siempre ganar la partida.
Siento no haber llegado a tu talla, como tú lo merecías. Sólo puedo decirte, con todo el dolor de mi corazón, que llegué hasta donde me permitieron mis propios límites; llegué, muchas veces, a sobrepasarlos. Muchísimas veces. Lo sabrás ahora, que eres todo luz y conocimiento. Aquí, nunca pudiste darte cuenta del todo, de mi amor, mi empatía, mi lucha y mi pena. Nunca, porque tampoco los límites que imponen los años, te lo permitieron.
Sólo me queda la esperanza y tambien la confíanza, de que ahora podrás saber, al fin, toda mi verdad. Toda. Cúanto te quise, cúanto te respeté, cúanto luché y las veces que casi enfermé de impotencia, ante tu enfermedad y mi desesperacion.
Ahora, te has ido. Creo que lo tenías ya pensado, asumido, planificado. Te has ido antes del verano, para que yo pueda descansar como tú querías, y porque tú, ya no querías nada más de esta tierra.
Sólo, como dice mi querido Juanjo, querías ser "Al fin libre".
Tu hija, Isabel
domingo, 17 de mayo de 2015
Entre dos aguas
No puedo permitirme dudar ni mirar hacia atrás. He aprendido, desde la última decisión fallida, que no es válido, ni bueno para nadie, permanecer estancada en las mismas circunstancias que, de pronto, me llevan a la desesperación, la impotencia, la ineficacia y el dolor. Ahora, es el momento de saber con certeza si, cambiando el esquema de mi vida, puedo ser más feliz, más eficiente conmigo misma y con los demás y, desde luego, más amorosa.
La calidad de vida de quienes me importan puede verse aumentada con esta decisión. También el fruto de la misma, puede no ser tan bueno para mí o para la persona subsidiaria de este acto.
En este caso, siempre habrá marcha atrás. Tiene arreglo, pero ahora, tras dudas y más dudas, tras contínuas traiciones a mí misma y a mi salud, obviándola por completo, he de mirar hacia adelante, con fe y confianza; sobre todo, confianza. De todo esto, ha de salir algo positivo sin duda: tanto si los resultados fueran favorables, como si no lo fueran.
Quien nada arriesga, nada gana y aunque mi espíritu esté en la cuerda floja y a ciegas, sobre el posible resultado, no puedo permanecer sentada a verlas venir, cuando lo que ha acontecido a lo largo de los últimos doce años, no ha sido nada productivo en cuanto a felicidad se refiere y, sobre todo, para la persona a la que he dedicado todas mis energías, mi cariño y mis desvelos. Es la verdad y, con esto, me basta.
Isa J.
sábado, 8 de noviembre de 2014
APRENDIENDO…
no bastaron las primeras lecciones de mi infancia;
las que siguieron en mi juventud,
ni las que trajo la madurez calmada.
Hoy, mi camino se bifurca,
hacia un sendero de soledad naciente,
donde el mar, el cielo y la estrellas,
serán mis compañeros para siempre.
Hoy, aprendo que el amor que siento,
es el mismo que me guía y transforma,
hacia un lugar, donde el silencio siempre,
será mi marco donde pasar las horas.
Yo siempre tuve miedo del silencio,
de despertar sola en las mañanas,
pero el pequeño vacío va creciendo
y la soledad ocupará toda su estancia.
Cuando, de joven, todo eran teorías,
formuladas sólo por mi mente,
no pensé que llegaría, inclemente, el día,
en que ellas, se manifestaran plenamente.
Ha llegado en silencio, paso a paso,
la madurez, que de inmensos amores nos aleja,
ocupando nuestro lugar las ilusiones,
que, con fuerza, emergen en las vidas nuevas.
Y es, en estos momentos, cuando duele
el tremendo vacío que ha quedado,
un hueco enorme en el que, cobijado,
se oculta el corazón acongojado.
lunes, 10 de febrero de 2014
LA MARCHA
Es algo que sé, debemos superar, pero no se supera nunca; si acaso, se malvive con la aceptación y la crueldad del destino. Ahora, un nuevo ser, se acercó a nuestras vidas, le amamos y también vuela, dejando tras de sí, las raíces del cariño que surgió en su compañía.
Sólo nos queda, me queda, seguir adelante; viviendo, de algún modo, aturdida por otras historias, otros asuntos, otras cosas que mantengan mi mente y mi corazón alejados del dolor de la separación insoslayable. Libros, donde sumergirme; películas, para que pase el tiempo más rápido, amigas con las que compartir el dolor de la ausencia y darnos consuelo mutuamente, por nuestros problemas, más o menos comunes.
Nunca imaginé, a pesar de todas mis previsiones, de todo mi cuidado en no caer en las mismas cosas que otras han caído antes, que la vida nos tendría reservada esta jugarreta; nunca pasó por mi mente que algo así nos pasaría; que un avión, sería el medio para poder vernos, de vez en cuando. Nunca me preparé para esto y, precisamente, esto es lo que ha pasado. Cuantos libros de aprendizaje, cuanto interés y cuidado he puesto en procurar la felicidad de mis hijas, pero, ingénua de mí, nunca conté con mis propios sentimientos, porque eso no me preocupaba. No creí que algún día aparecerían para recordarme que yo también soy un ser humano vulnerable a la separación fortuita y al dolor que ello me produciría.
No lo tuve en cuenta. Como decía mi padre, "La cuerda se parte por lo más endeble". Efectivamente, así ha sido. Por donde nunca imaginé que se rompería.
Mi ilusión de tener una familia unida, presente, los unos para los otros en momentos difíciles, se ha esfumado. Por mucho que quiera creer y engañarme a mí misma, pensando que, hoy día, hay medios de transporte suficientes y tecnología de sobra, para verse cuando se quiera, no es esto lo que siento realmente. La realidad es que no estamos juntos; que no hay un café para compartir, un momento para reir o llorar unidos. No lo hay, porque el destino, tremendo traidor, así lo ha decidido.
Isabel
jueves, 11 de julio de 2013
A MI HIJA, EN SU BODA
Isa*
martes, 20 de noviembre de 2012
A KATY, mi tesorito peludo
nuestras vidas se llenaron de ilusión,
la ilusión de mirarte,
la pasión de achucharte,
la emoción de abrazarte,
de llenarte de amor.
Tú, a cambio, nos mostraste los colores,
en tus ojos descubrimos el azul,
ese azul que no vimos en el cielo
y el canela en la seda de tu pelo.
Pequeñita y vivaz, un torbellino
de carreras, de saltos, de caricias,
locura por doquier, juegos y risas,
musa de inspiración, protagonista.
Amor, calor, pasión un día nos diste,
en el centro de atención te convertiste,
objetivo de juegos y alegrías,
de tristezas y eventos, conpañía.
El Otoño también llegó a tu vida,
tu belleza seguía inalterable,
adornada de paz y de ternura,
nuestro amor aumentaba más si cabe.
Y un día gris, cuando nada presagiaba
que el final de tus días estaba cerca,
la nada te apartó de nuestro lado,
ocupando tu sitio la tristeza.
Descansa tierna Katy, allá en tu cielo,
si es que existe un sitio asi en el Universo;
que tu estancia sea dulce y placentera
porque tú te lo has ganado en esta Tierra.
Isa*









