miércoles, 17 de febrero de 2016

Recuerdos...de tí, mamá.

Aún guardo ropa de mi madre, casi sin estrenar. Ayer, cogí uno de sus jerseys y lo abracé contra mi pecho. Fue el puente que me unió, en esos momentos, a ella; a esos recuerdos de cuando lo llevaba puesto. Una sucesión de imágenes inolvidables, tiernas, agradables, satisfactorias para mí, al volver a recordarla, arreglada, en la calle, en el médico, cuando íbamos a comer fuera...

Era el eje de mi vida. Creía que me restaba libertad y, ahora sé, que la libertad fantaseada, no era real. En cambio, mi razón principal para vivir sí; y ésta, era ella.

 

jueves, 4 de febrero de 2016

El Silencio interno

Estoy empezando a entender, por fin, el silencio. Era un desconocido para mi y, cuando me lo presentaron, no le "veía". Algunos, hablaban bien de él pero yo, sólo lo comprendía como una forma de amordazar las palabras. Éstas, siempre adoradas, idolatradas, deseadas, necesitadas por mi, como el agua lo es a la sed. Nada como las palabras: recitadas, escritas, cantadas, en prosa, en verso...

La palabra, la diosa que incorpora la expresión de todo sentimiento o pensamiento, está siendo sustituida en mi ánimo, por el silencio, ese gran desconocido que, paso a paso, va dejando caer sus velos de incógnita, desconocimiento, incomprensión...para dejarse ver como un gran maestro; como la llave de entrada a lo mejor de mi misma: mi Ser interno, la Consciencia... da igual el término empleado. Se le llama de diversas maneras a ese Algo sublime que nos habita.

Es el silencio, el amigo que nos ayuda a conectar con nosotros mismos. A indagar, en nuestra Alma, esa cálida y confortable estancia, en la que podemos sentarnos, a ver las diferencias entre la película y la realidad. Sí; la realidad, clara, de lo bello y la realidad, oscura, de lo ignorado. Todo emerge, mostrándonos que TODO, es parte inherente al ser humano y, por lo tanto, bienvenido y aceptado.

La película, queda así relegada, que no despreciada, puesto que ha formado parte de nosotros por mucho tiempo, al baúl de los objetos inservibles ya, los cuales quedarán para siempre en el trastero del tiempo. Ya no nos interesa ese tiempo, no nos vale. Sólo el presente, con su luz, su paz y su confianza, nos sostiene.

Bienvenido el Silencio.  Ahora sí.