domingo, 6 de octubre de 2013

HOY...

Hoy...Dios me brindó una nueva oportunidad de besar a mi madre y ser besada por ella. Hoy, es un día importante, porque "antes de", tenemos que atar cabos y dejar claro, entre nosotras, que nuestro cariño mútuo está por encima de todo.

Isabel





jueves, 11 de julio de 2013

A MI HIJA, EN SU BODA


En este día especial querida hija, el más feliz de tu vida, quiero dedicarte unas palabras, sencillas, pero salidas del corazón.

Decirte, aunque creo que lo sabes, que desde que naciste, he estado y quiero seguir estando a tu lado, en cada ocasión importante de tu vida, siempre que tú lo desees, como es ésta de hoy. Tus alegrías, han sido y siguen siendo mis alegrías y tus momentos difíciles, también los he sentido y los siento como propios. Siempre intuí que así sería y así es.
Hay personas que argumentan que ser madre no es eso, que debemos tener vida propia, que debemos ser felices por nuestra cuenta, independientemente de los hijos. Pero esas teorías, ciertas en parte, adolecen de una verdad fundamental: y es, que la propia felicidad no es tal, al menos para mí, si mis hijas no están bien, si tienen problemas, si ellas, en definitiva, no son felices.

Por eso hoy, es también un día grande para mí, porque vas a unirte a David en matrimonio, la persona a la que amas, la persona que te hace feliz, alguien que te ha demostrado, durante todo el tiempo que ha durado vuestro noviazgo, que el amor que sientes hacia él, es totalmente correspondido.

También quiero que sepas que te estoy inmensamente agradecida por ser como eres, por ser mi luz en la oscuridad, mi arcoíris tras la lluvia, y mi calma en medio de la tormenta. Porque desde que aprendiste a ver, me enamoré de tus ojos, de la bondad que irradian y de la paz que transmiten. Porque eres tan....especial, que necesitaría de toda una vida, para enumerar todas tus cualidades. Gracias, por elegirme como madre, y gracias a Dios, por permitírtelo.

Hoy, David y Silvia, habéis elegido vuestro propio camino, el cual, unas veces, será fácil de transitar y otras, estará salpicado de las dificultades propias, que la vida ofrece. Nunca dejéis de remar al unísono, aunque los vientos no soplen a favor vuestro, porque de las victorias obtenidas tras las batallas, vuestro amor saldrá siempre aumentado y fortalecido.

Y ya, para no extenderme más, deciros que os deseo toda la felicidad del mundo y que Dios bendiga vuestra unión siempre.

¡Felicidades!

Isa*


miércoles, 5 de junio de 2013

PALABRAS

Sólo te ofrezco palabras y cariño,
los mismos que, a menudo, me devuelves,
sólo puedo mostrarte mi empatía,
mi apoyo y comprensión, por lo que sientes.

Tras la ventana que, cada día, nos une,
compartimos tristezas y alegrías
pero sólo nos llegan las palabras,
aunque éstas estén llenas de vida.

Esta casa es hermosa y es traidora,
porque nos niega abrazos y sonrisas,
la cotidianeidad que la amistad comparte:
ese café y todo aquello que soñaste.

Aunque nos falte el tacto y el oído,
aunque mis ojos no puedan contemplarte,
aunque yo tu perfume nunca aprecie,
aunque el rumbo de nuestra vida cambie,
siempre tendrás mis mejores palabras,
a punto, para servirte y ayudarte.

Esto es sólo lo que yo puedo ofrecerte,
desde este invento, que alguien diseñó,
para que las almas afines aquí se encuentren,
según, nuestro destino o, quizás, Dios.

Isa*


martes, 7 de mayo de 2013

GOLONDRINA


Cuando te conocí, empecé a quererte,
apareciste un día, como una perla,
en este inmenso mar, con tanta gente,
donde la autenticidad
nunca es completa.

Tu Alma me conquistó, tu amor de amiga,
fué para mí algo más, el de una hermana,
aquella, que no me acompañó en la vida,
aquella que deseé, tan añorada.

Hoy quiero que sepas que te quiero,
que aquí, entre tus amigos, yo te espero,
que tienes que quererte y que cuidarte,
que te tomo la mano y te sostengo,
porque eres mi hermana POR DECRETO.
Elisa


sábado, 4 de mayo de 2013

¡FELIZ DÍA, MAMÁ!

En el Día de las Madres,
hoy te quiero dedicar,
unas palabras que expresen,
mi gratitud a tu bondad.

Nunca olvides que te quiero,
por tanto como me has dado,
por tus desvelos y entrega,
por tus múltiples cuidados.

Madre fuiste en mi niñez,
en la que tu amor me diste,
cuando tu dedicación, hacía 
que mis días fueran felices.

Madre, en mi adolescencia,
en la que, a mi vez, sufriste,
amiga, en todo momento,
los buenos y los difíciles.

A lo largo de los años,
no nos hemos separado,
todo lo hemos compartido
lo dulce, como lo amargo.

Dios escuchó mi plegaria,
cuando un día desdichado,
le rogué, con esperanza,
que vivieras muchos años.

¡Habría tanto que decir!..
tanto cariño entregado,
que es poco el agradecerte
tanto como tú me has dado.

Isabel


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jueves, 28 de marzo de 2013

LLEGARÁ...

Llegará el día, en el que pueda contemplar, despacio y sin prisas, las procesiones de la Semana Santa...
Llegará un día, en el que pueda disfrutar del mar y del calor del Sol en la arena, despacio y sin prisas...
Llegará el día, en el que pueda irme lejos, no importa donde, despacio y sin prisas...
Llegará un día, en el que pueda volar, conocer cosas, visitar a gente que he elegido tener en mi vida y a la que quiero abrazar...despacio y sin prisas....
Llegará el día, en el que pueda volver a ser la que fuí...aunque con nuevas experiencias en mi equipaje...
Llegará un día, en el que pueda abrir todas las ventanas, para que corra el aire, mientras canto y bailo, al compás de la música que me gusta...despacio y sin prisas...

Llegará el tiempo, en el que, quizás, tenga todo eso; pero...tal vez, cuando llegue, no tenga a quien más me ha amado y entonces...puede que nada de todo lo que ahora deseo, me importe.

Isa


jueves, 21 de marzo de 2013

UN SACO DE PIEDRAS

Un saco de piedras, amorfo, pesado,
reposa abandonado, sin sentido.
¿Cual será su destino?

Un saco de piedras, no respira,
ni quiere, ni desea, ni se anima.
¿Habrá para él una salida?

Un saco de piedras, sin olvido,
es ahora mi cuerpo, desvalido,
que la vida en un soplo se le ha ido


Isa*


jueves, 28 de febrero de 2013

MI TIERRA

Este es mi sitio, mi tierra,
el lugar donde nací,
donde crecen las mareas
donde, soñando, crecí.

Mi alameda de Apodaca,
llena de luz y de flores,
con el mar por horizonte
y sus nubes de algodones.

La amo profundamente;
fué testigo de mis juegos,
de mis primeros amores,
y compañera en mis duelos.

Aquel olor a jazmines,
que llegaba a mi ventana,
traspasaba mis sentidos
y me acompañaba al alba.

En las noches de verano,
a la luz de las farolas,
mecía la brisa a una Dama
que, vanidosa, bailaba.

Era la Dama de Noche,
que perfumaba mi acera
y que junto a mi ventana,
cantaba con las estrellas.

Isa*